MATERNIDAD Y TRIBU

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Qué importante es la tribu. Para todo. Para todas y todos. Somos seres sociales, lo somos.

En nuestra pirámide de necesidades tener unas relaciones sociales satisfactorias ocupa una posición importante. Ya lo decía Maslow. Una vez cubiertas nuestras necesidades básicas, tanto físicas como de seguridad e integridad, nos mueven nuestras necesidades sociales o de afiliación: buscamos sentirnos pate de una comunidad, ser aceptadas, participar, recibir amor y afecto, etc.

Pirámide de Maslow
Necesidad de afiliación
Pirámide de Necesidades de Maslow

La crianza en solitario en la Sociedad Moderna

Para las madres contar con una buena tribu tiene un valor enorme. Y en nuestra sociedad moderna, sin embargo, la maternidad se vive de forma cada vez más solitaria.

Las familias son cada vez más pequeñas y viven a más distancia. La mayoría de la población vive en grandes ciudades en las que, lejos de la cercanía de los pequeños poblados, los vecinos que se cruzan a diario no son más que desconocidos.

En un mundo en que las fronteras y las distancias se han acortado, y muchas veces por razones de trabajo, construimos nuestros hogares en lugares alejados del nuestro propio. Accesibles, pero demasiado alejados para contar con su apoyo en nuestra rutina de madres. Y aún así abuelas y abuelos, titas y titos, siguen siendo la principal tribu en la que nos apoyamos para criar a nuestros hijos.

Y es que criar en soledad no es que sea difícil, me atrevería a decir que no es lo natural.

“Criar en soledad no es que sea difícil, es que no es lo natural”


Nuevas formas de Tribu en la Sociedad del Conocimiento

Tal es así que en este mundo moderno, ante la ausencia de esas tribus primitivas que compartían vidas, de esos grupos de vecinas que criaban en comunidad, hemos tenido que inventar nuevas formas de apoyarnos y hacer equipo.

¿Formas parte de algún grupo de madres online? ¿Por WhatsApp? ¿Un grupo de apoyo a la lactancia? ¿Un círculo de madres quizás? ¿Sigues a mamis influencers? ¿Interactúas en redes sociales con perfiles sobre maternidad? ¿Te apuntas a actividades grupales para familias en tu comunidad local?

Buscamos en todo este tipo de grupos esa comunidad que necesitamos. Esas mujeres, madres, que están viviendo un proceso similar al nuestro y nos entienden. Y es genial.

Salvo por una cosa. Salvo porque las relaciones que así se construyen muchas veces se quedan en lo superficial y en las apariencias. Y en lo superficial y las apariencias corremos el riesgo de mostrar sólo esa versión más idílica de la maternidad, esa parte positiva y socialmente aceptada. El riesgo de perpetuar los estereotipos maternales. El riesgo de en lugar de sentirnos acompañadas, entendidas y apoyadas, sentirnos presionadas, insuficientes y juzgadas.

“Si en un grupo de madres, en lugar de sentirte acompañada, entendida y apoyada, te sientes presionada, insuficiente y juzgada, eso no es una tribu”


No es algo nuevo. Las sociedades, más antiguas y más modernas, cada una con sus valores y asunciones, han sido apoyo y resguardo y al mismo tiempo presión y juicios. Porque todas y todos queremos encajar y sentirnos parte del grupo. Pero no siempre compartimos esos valores y asunciones.

Pasa incluso dentro de la unidad familiar. Es increíble como las expectativas y valores de los padres pueden influir en los hijos e hijas y no siempre para bien. Porque a veces nos hacen alejarnos de nuestra esencia natural, nos hacen incluso sentir rechazo o culpa por alguna de nuestras cualidades o supuestas “imperfecciones”.


Los valores de una buena Tribu de Madres

No se trata de que todas tengamos que ser iguales ni de que sólo podamos relacionarnos con personas con las que encajemos a la perfección. No creo que exista semejante conexión. Pero cuando construyas tu tribu, asegúrate de encontrar personas que muestran su realidad, que valoren y respeten la diferencia y con las que puedas ser tú misma. Así de simple y así de complejo.

Imagina una tribu de madres en la que poder compartir cómo te sientes y sentirte escuchada y cero juzgada, en la que puedas reconocer tus errores, miedos e inseguridades y recibas apoyo, conexión y comprensión, en la que ante tus dudas y problemas te aporten ideas, soluciones, inspiración y motivación. Busca esa tribu.

Los valores de una buena tribu de madres
Foto creada por freepik – www.freepik.es

Es el tipo de tribu que yo misma trato de construir en los grupos de Mastermind que organizo. Siempre explico a las chicas en la primera sesión que estos son los valores del grupo. Y hablamos de cómo lo mejor para todas es que seamos diferentes, porque solo así podremos aprender las unas de las otras y enriquecernos, asique abrazamos nuestras diferencias y las miramos con curiosidad.

Porque somos seres sociales y necesitamos tribu, pero tribu no es cualquier grupo de personas, tribu es ese grupo de personas que te sostiene e impulsa. Búscalo en tu familia, búscalo en tus amigas, búscalo en las redes, dónde quieras, pero asegúrate de construir ese tipo de tribu, una tribu de verdad.


Delegar para Conciliar Maternidad, Trabajo y Autocuidado

Y hay otro tipo de tribu que también necesitamos las madres. Qué puede coincidir con esa o no. Y son esas personas a las que podamos pedir ayuda en las tareas del cuidado, el nuestro propio y el de nuestros peques, esas que nos ayudan a conciliar ser madres con todo lo demás.

Hablo de la familia, sí. Hablo de amistades, sí. Pero hablo también de esa persona a la que pagas para que venga unas horas unos días y cuide a tus peques mientras tú haces eso que quieres hacer. Hablo también de esa guarde o esa ludoteca a la que los llevas y que te deja unas horas para otras cosas si así lo necesitas.

Y esta tribu también es fundamental. Porque asumir todas las tareas del cuidado en solitario, más si las tratamos de compatibilizar con nuestra carrera profesional y demás aspiraciones personales que podamos tener, es imposible. Y poder contar con una red a la que acudir y en la que encontrar ayuda marca totalmente la diferencia.


Mi historia creando Tribu

Recuerdo en los primeros años de mi maternidad, cuando mi hija mayor era aún pequeña y yo trataba de teletrabajar con ella en casa, ocupándome de todo. Estaba convencida de que era mi responsabilidad y, en cierto modo, no me sentía con el derecho de pedir ayuda. Al fin y al cabo, era muy afortunada porque trabajaba desde casa y tenía flexibilidad horaria. Y me costó empezar a tener problemas de salud derivados del estrés el darme cuenta de que no podía ni debía hacerlo yo todo. Que eso ni siquiera me convertía en mejor madre, sino que me hacía estar siempre cansada y estresada y no ser ni la profesional ni la madre que quería.

“Estaba convencida de que era mi responsabilidad y, en cierto modo, no me sentía con el derecho de pedir ayuda. Al fin y al cabo, era muy afortunada porque trabajaba desde casa y tenía flexibilidad horaria”

Al principio busqué ayuda puntual en mi hermana, la única persona de mi familia que vivía cerca. Más adelante decidí contratar a una niñera que cuidaba a mi peque unas horas por la mañana. Conté también con ayuda en casa.

Y cada paso fue complicado de decidir para mí:

  • Al principio me hizo sentir insuficiente, por aquello de que todo el mundo parecía llegar a todo mucho mejor que yo, y en circunstancias más complicadas.
  • Además, me costaba delegar, creía que las tareas del cuidado eran mi responsabilidad y qué nadie podría hacerlas tan bien como yo. Hube de aprender a soltar el control y aceptar que no hay una única forma correcta de hacer las cosas.
  • También me frenaba pensar que gran parte del ingreso que generaba trabajando se iría en pagar esta ayuda. Pero poco a poco tome consciencia de que mi objetivo no era enriquecerme, sino poder seguir desarrollándome profesionalmente, ser una madre presente y tener tiempo para mí, sin morir en el intento.

Y al final, construir esa tribu me salvó. Gracias a ella he podido disfrutar mucho más los primeros años de mis hijas y darles mi mejor versión y al mismo tiempo seguir persiguiendo mis inquietudes profesionales y cuidarme yo.

“Al final, construir esa tribu me salvó”

Asique si estás en ese momento, si te sientes desbordada y te culpas por no llegar a todo, plantéate pedir ayuda, construye tu red. No tienes que hacerlo todo tu sola, la maternidad se disfruta más rodeada de una buena tribu.


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